Todo es cuestión de cultura

Por: Fernando Morán Benavides 
moranfernando_90@live.com

Hace un par de días atrás, un boletín informativo emitido a los medios por el departamento de comunicación del GAD (Gobierno Autónomo Descentralizado) del cantón Manta, generó de inmediato una ola de opiniones y reclamos de gran parte de la ciudadanía, en razón a la noticia de la fecha exacta del funcionamiento del sistema de control de velocidades instalado en varias de las principales arterias viales de la ciudad puerto. Reclamos sociales que apuntaron al exagerado costo de las multas, la carencia de señaléticas de tránsito, y la pésima calidad de las vías.

Según el comunicado de carácter oficial, el objetivo que se busca con la puesta en marcha del sistema de fotomultas, es poder controlar y disminuir la velocidad de los vehículos (livianos y pesados) que transitan por dichas vías, y de esta manera lograr reducir el elevado índice de incidentes y siniestros automovilísticos registrados dentro del perímetro vial de esta urbe manabita.

Con un promedio anual de 1,3 millones de fallecidos durante el transcurso de la última década, la OMS (Organización Mundial de la Salud) considera y califica a los accidentes de tránsito como una de las diez principales causas de muerte en el mundo. En términos económicos, los siniestros en materia vial cuestan a la mayoría de los países el 3% del total de su PIB (Producto Interno Bruto).

En el caso de Manta, si bien la seguridad y control de las vías está bajo la competencia del Municipio y la AMP (Agencia Municipal de Tránsito), la labor de prevención y educación vial es algo que debería involucrarnos a todos, ya sea en posición de transeúntes, pasajeros, y muchos más como conductores. Está bien exigir a las autoridades calles en buen estado, pero también es importante cumplir con la ley.

¿De qué nos sirve tener una Ley Orgánica de Transporte Terrestre, Transito y Seguridad Vial, y un Código Orgánico Integral Penal, si no respetamos y acatamos con responsabilidad las disposiciones establecidas en la normativa legal? En el caso de conductores, ubicarnos el cinturón de seguridad es lo primero que se nos enseña al momento de manejar, e irónicamente esta acción de resguardo físico, tiende a ser lo primero que olvidamos o dejamos de hacer.

Dejar de manchar las vías con sangre, y a su vez, dejar de pintar la calzada con más corazones azules tendría que ser la consigna a seguir. Respetar y hacer respetar las leyes de tránsito debería ser un compromiso diario. Al final de cuenta, todo es cuestión de cultura: Una verdadera cultura de tránsito.

 

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Medio de comunicación de la Facultad Ciencias de la Comunicación de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí.

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