Canibalismo moderno

Por: Tatiana Mendoza

Para Sigmund Freud en su libro “Tótem y tabú” el ser humano guarda en su inconsciencia tres deseos bestiales: Incesto, homicidio y canibalismo. “Raw” y su protagonista guardan perfectamente esta fórmula un poco difícil de digerir.

Grave o voraz como ha sido traducida esta película franco-belga muestra en el personaje de Justine (Garance Marillier) inocencia y monstruosidad. Criada desde niña en el vegetarianismo e hija de veterinarios, se prepara para ingresar a la escuela veterinaria y como es común en ciertos países les tienen preparado a los novatos una “sorpresa”. Su hermana Alexia (Ella Rumpf) pertenece al curso superior, así que ella y su grupo son los encargados de hacerles cumplir ciertos rituales.

Al día siguiente como parte de la “novatada” Justine es obligada a comer el riñón de un conejo. Lo que sucede después en ella es surrealismo. Si usted es de estómago “duro” podrá digerir y acompañar a esta joven, una hora y treinta nueve minutos de revelaciones y apetitos adquiridos.

Esta película es una “matrioska”. Justine que nunca había comido carne, se transforma en la peor versión de sí misma. Su apetito creciente a la carne humana, a devorar por las noches lo que antes era un sacrilegio, ahora es lo más normal. Cree estar mal, pero es su hermana quien le da el empujón final.

Estrenada en el 2016, alteró los nervios de los espectadores en el Festival de Cannes, sin embargo, fue premiada su directora Julia Ducournau y también en la categoría a mejor película europea.

No es una película de horror, es el salto de lo que es tabú y la medida que Justine descubre que la aburrida joven va muriendo para lanzarse a un vacío lleno de sexualidad, donde lo irreverente es el plato principal. El enfrentamiento a esta naturaleza, hace que el guion sea impecable, acompañado de imágenes que indican que el proceso es como una bomba debajo de la butaca del espectador, esperando el susto final, parafraseando a Alfred Hitchcock.

No es la primera vez que se hace una película con esta temática. Está “Holocausto caníbal” que años después se descubrió que la historia verdadera, sólo fue un verdadero fraude para atrapar gente. “El silencio de los inocentes” y toda la saga de Thomas Harris, nos muestra que el psiquiatra tiene el gusto finísimo, y que es de lo más normal acompañar esa carne humana con su famoso chianti.

Raw, es un espejo del ser humano, da miedo, asco y repulsión, pero esa criatura irracional podemos ser nosotros en cualquier otra situación, sólo es dar el gran salto.

Una recomendación:  No la vea antes de comer.

 

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Medio de comunicación de la Facultad Ciencias de la Comunicación de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí.

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