Manabí potencia turística y humana

Por: Tulio Muñoz

Manabí es vida, es felicidad, es gastronomía. Manabí somos todos. Al hablar sobre esta provincia saltan temas como las extensas playas, la exquisitez de la tonga o el incomparable viche; los dulces de Rocafuerte o lo cálido de su gente y Don Eloy Alfaro, líder revolucionario.

Para el historiador y comunicador Lic. Joselías Sánchez Ramos, el que la juventud se interese por la vida del general Eloy Alfaro es algo que ayudará para revivir ese espíritu de patriotismo y orgullo de pertenecer a esta hermosa Tierra. Y es que al hablar de Manabí tan solo hay que recordar la historia, el sombrero de paja toquilla, sus lugares turísticos, sus playas, la basílica menor de la Virgen de Monserrate, el clima y la hospitalidad de la gente, sus cascadas y su innumerables platos para satisfacer hasta los paladares mas exigentes. Características que harán de su visita a Manabí una experiencia como ninguna otra.

Un paraíso dentro de Manabí es Manta que  luce atractiva a cualquier hora del día. Al año llegan más de 500 mil turistas a gozar de sus playas y demás encantos.

El  ex Concejal Agustín Intriago destaca las 13 playas de la ciudad. Los turistas pueden disfrutar de balnearios como El Murciélago, Tarqui, Piedra Larga, Barbasquillo, Los Esteros y San Mateo, en la zona urbana; y San Lorenzo, Santa Marianita, Ligüiqui, Santa Rosa, Las Piñas, La Tiñosa y Río Caña, en la parte rural. Y es que su  tranquilidad y maravilloso clima, se han transformado en una opción más para el turista que busca disfrutar de un lugar relajado y separado del movimiento de la ciudad. Sus aguas son únicas para la práctica del surf, windsurf, kite surf, velerismo, buceo, pesca, y otros deportes acuáticos en general,  además de una gastronomía variada y única”.

La ciudad está dotada de una buena infraestructura hotelera, como también de restaurantes, bares y discotecas. El malecón escénico de la playa El Murciélago es muy concurrido por turistas locales y extranjeros, que disfrutan de festivales artísticos y culturales. Pudiéramos hablar mucho acerca de las bondades y atributos físicos y naturales de Manabí, pero lo que la hace verdaderamente bella e inigualable es sin lugar a dudas su gente, su calidad humana y hospitalaria. El manabita se caracteriza por ser servicial, atento, trabajador, hospitalario. Siempre feliz con las cosas sencillas de la vida. Esta es la tierra donde nadie le niega un plato de comida a nadie, tierra en donde comen uno comen dos, esta tierra hermosa bella cual ninguna, en donde sus paisajes son su cofre y su gente su tesoro.

 

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