Renán: “Los riesgos de la vida son experiencias inolvidables”

@Sindy_Candela

Renán Pascual Sánchez Chávez, nacido en Manta de 40 años labora en la playa El Murciélago tallando piezas de artesanías y tejiendo pulseras con una infinidad de colores convirtiéndolo en un ser humano de perseverancia y admiración.

Es un hombre un poco distraído, de piel morena y cabello alborotado, pero en el fondo es una persona con entusiasmo y ganas de salir adelante. Él es un apasionado al arte que plasma con sus manos y señala que, aunque esta artesanía le ha dado por más de 20 años para sacar adelante a su familia, le gustaría que sus tres hijos en el futuro sean unos profesionales.

Sánchez reseñaba que inició su vida competitiva a la edad de 8 años puesto que en su época el estudio no era tan importante y su padre lo retiró de la escuela para trasladarlo a que lo ayude en sus tareas en el campo y así ganarse el pan de cada día.

“Por lo general en la época de nosotros, nuestros padres nos enseñaban a trabajar desde muy pequeños”, afirma Lucí Sánchez hermana de Renán. Agrega que  desde muy pequeño trabaja y cuando tenia su tiempo libre se iba a jugar pelota.

Renán recordó que siendo el menor de los hermanos sentía fervor por familiarizarse con la actividad que realizaba su mamá y hermano en la playa de Tarqui.

Asimismo, alegó que tuvo que ejercer diferentes tipos de trabajos entre ellos un cargó en una bananera desde muy corta edad.

Su vida dio un giro inesperado cuando Renán a sus 18 años decidió emprender un viaje a Guayaquil con ganas de superarse, explica que su madre al enterarse de su partida sufrió mucho.

“La vida en Guayaquil no es fácil,  viví en un barrio bien conflictivo, yo vivía en Fertiza”, remarcó Sánchez.

Revela que estuvo viviendo por 8 años en la antes mencionada ciudad, donde fue albañil y también colaborador de una señora en la Bahía quién fue muy buena persona con él.

Recuerda que en un abrir y cerrar de ojos habían pasado los años sin saber de su familia en medio de la soledad y lo desorientado que estaba se le presentó la oportunidad de ingresar al cuartel y en un lapso de tiempo ya estaba en Loja.

“Fue en el 95 cuando fue la guerra entre Ecuador y Perú, estábamos en el cuartel tuvimos buen tiempo, nos pasamos del tiempo que era”, apunta Sánchez.

Al culminar este curso regresó a Guayaquil y continúo trabajando para luego regresar a su ciudad natal Manta en donde procedió a plasmar sus conocimientos artísticos.

“Cuando empecé aquí no había locales, antes venias y te ponías en la arena con cuatro cositas”, explícito algo pensativo Renán.

Su habilidad se desarrolló observando a su hermano quién era artesano y así  incursiona en esta modalidad de vida.

“Los riesgos de la vida son experiencias inolvidables”, sentencia  Renán al recordar su paso por esta vida.

Viaja cada año a diferentes partes como Perú, Colombia, Guayaquil, Quitó y Otavalo con el objetivo de adquirir los materiales necesarios para su trabajo.

“Me parece que sus artesanías son muy novedosas y colorida, tiene mucha creatividad más que todo refleja lo que es típico de aquí. Los colores más que todo vivos reflejan lo que es la alegría, la algarabía de la playa”, destaca un turista

Aparte de tallar objetos también realiza perforaciones. en las cejas. “Aunque los tiempos para estas fechas no son tan buenos”, precisa.

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