“Al que madruga, Dios le ayuda”

Por: Daniel Carpio

“Mi labor empieza antes que cante el gallo”, asegura Maritza Zambrano, propietaria del establecimiento (El Rosal). Está ubicado en la vía que conecta Portoviejo-crucita, en el sector mejor conocido como Sosote, un rincón lleno de sabor, costumbres y gastronomía manabita

 “Al que madruga, Dios le ayuda es un dicho que me queda como anillo al dedo. En los 35 años de trabajo, siempre empiezo mis labores temprano. Me dirijo al centro de acopio más cercano para realizar las compras respectivas para el restaurante” expresa feliz Maritza.

Con su rostro cansado y envejecido por sus 55 años, la luz y el brillo de sus ojos se tornan tenues y cansados. El agotamiento de su labor se pierde en los recuerdos donde eran mejores tiempos y que ahora se ven recompensados en la herencia que genera a sus hijos y clientes de toda la vida.

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Medio de comunicación de la Facultad Ciencias de la Comunicación de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí.

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