Yuliana Marcillo: “Siempre me ha gustado el erotismo con la no sumisión…”

Redacción, Tatiana Mendoza

La luz que asoma en La Caverna es un contraste con las calles de su alrededor. Son las nueve de la noche y el autor quiteño Eddy Paucar presenta su libro, “Mientras llega la lluvia”. Escritores, poetas, fotógrafos, periodistas, abogados se encuentran entre el público. Ruido de bielas y un poco de rock  and roll es la banda sonora de este ameno y frío nocturno.

Todo este evento no se mueve solo, hay una mano de mujer que logra que Manta evolucione, que la cultura de la ciudad llegue a su punto más alto.

Yuliana Marcillo, poeta, escritora y periodista. Nació en Chone, pero desde los catorce años vive en el puerto de Manta.

“Al llegar a Manta, sabía que mi vida iba a cambiar”, sonríe mientras prende un cigarrillo – el humo se disipa –

Siempre se sintió atraída por los eventos culturales que se desarrollaban en Chone, allá cuando era una niña y veía como la danza era un manifiesto de arte, más una de sus aficiones era el de transcribir las novelas que veía.

“Al principio cuando vine a Manta, estudié Ingeniería en Sistemas porque me llamaba la atención la programación, pero odiaba las matemáticas; sólo estudié dos años”.

Ingresó a la facultad de Comunicación de la ULEAM, donde se graduó en el 2007. Aquí conoció a Diana Zavala y ella le habló del taller de Pedro Gil.

“Este fue mi acercamiento a la literatura y al cine, ya que hablaban de esto en los talleres”. recalca.

Voz Literaria

Es a partir de la ira, el desamor, el coraje de lo que escribe en sus inicios. “No debería haber mujeres buenas”, fue su primer libro, después del taller con Pedro Gil. Mar Abierto fue quien le publicó.

Sobre la época recalca que, “fue muy emocionante, porque leíamos en la playa, parques y puente. Leíamos poesía al público y se sentían identificados en su escritura, sobre todo mujeres”.

En estos mismos años ella se acercó a la literatura de Edgar Allan Poe, Bukowski,  Fernando Vallejo y Rosa Montero.

Trabajo

El mejor trabajo fue el que tuvo en la Casa de la Cultura Benjamín Carrión. Editaba, revisaba novelas con el fin de ser publicadas.

Por salud y ya que atravesó un periodo de depresión, vivía sola en Quito sin ningún vínculo, decide regresar a Manta.

“Nunca me ha gustado el frío. Mi trabajo acá no tiene nada que ver con las letras. Soy parte del Departamento de Comunicación del Municipio de Manta. Debo ponerle pasión para estar bien”, menciona.

Grupo Literario

“Nosotros teníamos un movimiento llamado Escupido, una antología de anti amor. Después de Pedro Gil, estábamos emocionados. Cuando me fui a Quito, hubo una especie de distanciamiento ya que cada quien forjó su propio camino”, recalca.

A su regreso se volvieron a contactar y emprendieron el Festival “Hugo Mayo” un poeta olvidado de la ciudad de Manta, y con esta excusa se juntaron.

El grupo de la que es parte se llama “Clandestino” y fueron los que desarrollaron todo este evento en la ciudad. Con mucha sinceridad indica que para este tipo de festivales hay que invertir de sus propios bolsillos.

“Formar público va a llevar un tiempo. Estas actividades no deben cobrarse, a no ser que esté una banda comercial”.

Al ritmo de The doors recalca que la identidad cultural nuestra está muy familiarizada con el amorfino, “no estoy de acuerdo; no reniego del amorfino ni de la tradición, pero hay muchas otras cosas que no están visibilizadas y mi compromiso es ese: Visibilizar”

Algunos escritores han sido criticados al mencionar que Manabí no solo es salprieta, bolón y verde. Hay otras cosas, no solo amorfino.

Literatura actual

“No puedo separar las nuevas voces de Pedro Gil. Él ha formado a tres generaciones. Los talleres son fundamentales para ser escritores”, asegura

Desliza con sus dedos su larga cabellera y el humo se disipa. Sostiene que la literatura rompe con la geografía, pero la disciplina es fundamental. Hay que leer para escribir.

En la actualidad ella está trabajando en su escritura desde la sexualidad con problemas psicológicos. “Siempre me ha gustado el erotismo  con la no sumisión, con la rebeldía, pero hay que evitar caer en el cliché”

Desde el sofá ecológico matizado con colores que sobresalen en la noche escucha una melodía de rock and roll, aspira que dentro de diez años Manta tenga una sala de cine cultural, que haya más festivales y escenas musicales.

 

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